Declaración
de los Niños y Niñas
Somos
el presente; nuestra voz es el futuro!!
Nosotros,
los delegados del Congreso Mundial de Niños
y Niñas sobre Trabajo Infantil, hemos
venido a Florencia (Italia) desde todos las
partes del mundo, hablando diferentes idiomas,
habiendo crecido en diferentes culturas y entornos,
porque creemos firmemente que el trabajo infantil
debe ser eliminado.
Aunque
nuestro Congreso ha tenido éxito, extrañamos
a algunos de nuestros importantes delegados
que fueron elegidos para participar en el Congreso.
Esos niños y niñas no consiguieron
las visas necesarias para venir a Italia porque
el gobierno italiano los consideró un
riesgo para la seguridad nacional. Esos niños
y niñas a los que no se ha permitido
participar se han sentido muy discriminados.
Echamos de menos sus ideas en el Congreso porque
esos niños y niñas proceden de
las regiones en las que el trabajo infantil
es más común. En el próximo
Congreso nos gustaría que puedan participar
porque sus voces representan sus esperanzas
para el futuro y el mundo debe oírlas.
Cada
país tuvo un proceso diferente de selección
para elegir a sus delegados. Todos los niños
y niñas que han participado en el proceso
de selección han enfrentado el problema
del trabajo infantil en sus propias vidas o
lo han tratado y se han unido a la lucha contra
el trabajo infantil. Con la pasión y
el deseo de resolver este terrible crimen contra
246 millones de niños y niñas
de todo el mundo, nosotros estábamos
preparados para participar en este Congreso.
Por eso los debates y discusiones mantenidas
durante estos tres días han sido muy
fructíferas.
Es
la responsabilidad de todos, incluyendo los
empresarios y los que tienen el poder, ayudarnos
en nuestra lucha.
Incluso
antes de empezar queremos resaltar que sólo
en situación de paz los niños
y niñas puedan tener derechos. La paz
es el derecho fundamental más importante
de todas las personas. Deberíamos preguntarnos
por qué no es posible que todo el mundo
tenga este derecho fundamental. Viviendo en
condiciones de paz los niños y niñas
tienen más facilidades para conseguir
sus derechos y además más posibilidades
de mejorar el mundo para su generación
y las venideras.
Cuando
empezamos discutiendo sobre trabajo infantil
nos encontramos que había muchos temas
que eran comunes en todas partes del mundo.
Hemos escuchado muchas historias personales
de niños y niñas sobre tráfico
de niños, explotación sexual,
trabajo en barcos de pesca, limpieza de autos,
venta en la calle o en el mercado, pornografía,
recolección de basura, transporte, pesca,
fabricación de ladrillos, demolición,
fabricación de utensilios médicos
y otros materiales peligrosos, tráfico
de drogas, servicio domésticos, trabajo
en régimen de servidumbre, trabajo en
granjas, minas, telares de alfombras, tomados
como soldados, trabajo en fábricas y
tiendas. Esos niños y niñas son
maltratados cada día y no tienen a nadie
que hable por ellos.
Aunque
muchas gente y gobiernos saben que estos problemas
existen, son ocultados o ignorados. Esto no
cambia el que todos estos trabajos son muy peligrosos
para el bienestar físico y mental de
los niños y niñas. Estas formas
de trabajo infantil deben ser eliminadas.
Muchos
niños y niñas han expresado que
han perdido la fe en los gobiernos porque no
cumplen sus promesas. Ellos han prometido muchas
veces que acabarían con el trabajo infantil
a través de la educación y mejores
servicios sociales, pero no hacen nada. Sus
promesas no son respaldadas con verdaderos compromisos
o dinero.
Mientras
los gobiernos invierten enormes cantidades de
dinero en armas y guerras, todavía hay
niños que no saben leer o escribir, no
tienen casas y no tienen comida. Los gobiernos
deben tomar las necesidades de los niños
y niñas como prioridad y darnos lo que
necesitamos sin límite alguno para proteger
nuestros derechos.
Como
los gobiernos tienen la responsabilidad de proteger
nuestros derechos, acabar con el trabajo infantil
y darnos una educación de calidad gratuita,
tenemos muchas demandas para ellos. Cuando hablamos
de gobiernos no sólo nos referimos a
los gobiernos nacionales sino también
a otros organismos e instituciones gubernamentales,
tanto a nivel regional como internacional, que
tienen la responsabilidad de proteger los derechos
de los niños y de las niñas.
Lo
primero y más importante, los gobiernos
deben escuchar a los niños y niñas.
Los gobiernos tienen que dar prioridad a los
temas que se refieren a los niños e incluirnos
en la toma de decisiones que afectan a nuestras
vidas. Los gobiernos deben también que
darnos la oportunidad a los niños y niñas
de participar y expresar nuestras opiniones
porque somos el futuro a la vez que el presente
y nuestras opiniones deben ser valoradas.
Los
gobiernos deben criminalizar el trabajo infantil
pero no deberían criminalizar a los niños.
Los niños y niñas son las víctimas
del trabajo infantil. Tienen que crear e implementar
leyes que penalicen fuertemente a los adultos
que en su propio beneficio abusen de ellos.
Los gobiernos deben apoyar a los niños
y niñas cuando denuncien ante la justicia
que son abusados o usados como niños
trabajadores y ofrecerles una defensa gratuita.
Los niños y niñas deberían
poder denunciar a la gente que ha abusado de
ellos sin tener miedo a que eso les vaya a causar
algún problema. Más aún,
esos niños y niñas deben ser rescatados
y rehabilitados.
Los
gobiernos deben luchar contra el tráfico
de niños. Tienen que fortalecer las leyes
que ya existen. Pero las leyes actuales parecen
no ser suficientes, por lo que deben hacerlas
más efectivas. Los gobiernos de los países
en los que se da el tráfico de niños
deben trabajar juntos para crear leyes que puedan
criminalizar y perseguir a los traficantes.
Los
gobiernos deben ofrecer educación obligatoria
de calidad y gratuita. Las escuelas deben tener
profesores preparados que estén calificados.
Debería haber un mecanismo para controlar
que están haciendo bien su trabajo y
también los profesores deberían
tener un salario mejor. La educación
debe ser ofrecida a todos y todas por igual,
sin discriminación por motivo de género,
raza, condiciones económicas, religión,
lugar de nacimiento, ciudadanía, casta,
discapacidad, etnia o idioma.
Todos
los países tienen que asegurar que el
tema del trabajo infantil sea tratado en las
escuelas como una asignatura más.
Los
gobiernos deberían fomentar el trabajo
de los adultos. Los adultos son los que tienen
que trabajar y así tendrán suficiente
dinero para no tener que poner a trabajar a
los niños. Los derechos de los adultos
como trabajadores tienen que ser respetados,
entre ellos su derecho a sindicalizarse en sus
puestos de trabajo, porque la unión puede
protegerles de condiciones de trabajo peligrosas,
y su derecho a tener un salario mínimo.
Es importante que los adultos sean protegidos
como trabajadores y así los niños
y niñas no tendrán que trabajar.
Los
gobiernos deben crear un Plan Nacional de Acción
para acabar con el trabajo infantil. Estos planes
se deben hacer con los niños y niñas.
Los
gobiernos tienen que asegurar que las ayudas
a los países en desarrollo llegan directamente
a su destino y no acaban en manos equivocadas.
Los
gobiernos deben crear una etiqueta que distinga
los productos que no son realizados con trabajo
infantil.
Los
gobiernos no sólo tienen que trabajar
con otros gobiernos sino que también
deben trabajar con la sociedad civil y los sindicatos
para ser más efectivos. Por su parte,
la sociedad civil debe entender las demandas
de los niños y de las niñas y
trabajar con nosotros para vigilar a los gobiernos
de cerca para que no nos vuelvan a fallar de
nuevo. Las ONG también tienen que usar
los recursos que les han sido otorgados para
los niños de forma honesta y asegurar
que les llegan directamente a ellos.
Es
también responsabilidad de los padres
escuchar a los niños y niñas.
Los
niños y niñas necesitamos amor,
respeto y dignidad. Está en manos de
los padres ofrecer una vida familiar estable
y feliz. Los padres deben tomar su responsabilidad
y participar en las elecciones. Cuando votan
deben pensar en los niños y niñas
y apoyar a quienes respetan los derechos de
los niños y su honor. Si los padres no
actúan en el interés de sus hijos,
los estados deben tomar esa responsabilidad
en beneficio de los niños. Los padres
deben hablar con sus hijos sobre temas como
la explotación sexual o abuso de los
niños y niñas aunque no sea agradable
para ellos porque es la única manera
de que el niño o niña sepa sobre
su derecho a estar seguro y a salvo. Los padres
deben entender la importancia que tiene una
adecuada educación, sin importar si es
niño o niña.
Después
de analizar la situación del trabajo
infantil y realizado nuestras demandas a los
adultos, queremos destacar nuestro compromiso
y nuestro papel a la hora de acabar con el trabajo
infantil.
Nosotros,
los niños y niñas, tenemos que
unirnos para sensibilizar contra el trabajo
infantil en nuestras propias comunidades y pueblos.
Tenemos que educarnos entre nosotros sobre el
problema del trabajo infantil, de niño
a niño.
Tenemos
que trabajar en nuestros países y establecer
un Parlamento Infantil en cada país que
no sea sólo simbólico sino una
herramienta de poder para que los niños
y niñas puedan cambiar las cosas que
pensamos que están mal. Este Parlamento
deberá elegir un niño o niña
que le represente en el gobierno de la nación.
Estos representantes se reunirán en un
congreso regional e internacional para mirar
los problemas a más grande escala e informar
a los gobiernos y a las comunidades locales
sobre ellos.
Tenemos
que crear una red de niños que nos permita
mantener el contacto entre nosotros para conocer
el problema en todo el mundo. Sólo trabajando
juntos podremos tener el poder de actuar y de
acabar con el trabajo infantil. Esta red estará
compuesta por niños y niñas de
todo el mundo y servirá para difundir
historias sobre trabajo infantil y sus opiniones.
La red nos permitirá planear acciones
más eficaces para nuestra lucha contra
el trabajo infantil y será también
un medio para informar sobre si los gobiernos
cumplen o no cumplen las promesas hechas a los
niños y niñas de todo el mundo.
Creemos
que el uso del arte, la danza, la música
y el drama como formas de expresión y
medio de concienciar sobre el problema del trabajo
infantil es muy importante. Hay maneras a través
de las que niños y niñas de diferentes
entornos pueden conectar, entenderse y divertirse.
Hay muchas formas para difundir el mensaje contra
el trabajo infantil a través de actuaciones
artísticas que están por encima
de cualquier frontera.
Tenemos
que usar los medios de comunicación para
difundir nuestras voces. Deberíamos crear
nuestro propio medio, que podría ser
un periódico elaborado por niños
y niñas para que podamos expresar nuestras
opiniones libremente. Los medios de comunicación
tienen que ser más fáciles de
entender y contar la verdad sobre el trabajo
infantil y ayudarnos a combatirlo.
Tenemos
que llevar también nuestros esfuerzos
para acabar con el trabajo infantil a los pueblos,
donde la lucha no es tan fuerte. La información
sobre el trabajo infantil muchas veces sólo
llega a las ciudades y la gente de los pueblos
sigue sin tener información sobre los
peligros del trabajo infantil. Tenemos que contar
también con ellos.
Nosotros
prometemos continuar haciendo acciones para
eliminar el trabajo infantil y conseguir un
mejor mundo para los niños y niñas.
En este momento les pedimos a todos ustedes
que se unan a nosotros. Solamente si nos unimos
todos podremos conseguir la libertad para todos.
Con la unidad podremos crear un mundo adecuado
y en paz para todos.
Hoy
el poder está en nuestras manos. Nosotros
definimos el futuro.
Somos
el presente, nuestra voz es el futuro.